Hubo un tiempo en el que las marcas hablaban en serio. Muy en serio. Demasiado. Mensajes correctos, corporativos, pulidos… y, muchas veces, olvidables.

Hoy el escenario ha cambiado. Las marcas compiten por atención en un entorno saturado de estímulos, y en medio de todo ese ruido, el humor se ha convertido en una de las herramientas más poderosas de la comunicación. Cuando se usa bien, claro.

Porque no, no todas las marcas deberían hacer chistes. Pero las que saben cómo hacerlo, consiguen algo muy valioso: conectar de verdad con su audiencia.


El humor como lenguaje universal (cuando es auténtico)

El humor funciona porque es humano. Nos relaja, nos identifica y nos baja la guardia. Una marca que nos hace reír deja de ser solo una empresa y pasa a ser algo más cercano, casi una persona.

Pero ojo: el humor no es ponerse gracioso sin más. Funciona cuando:

  • Encaja con el tono de la marca
  • Refleja una verdad compartida
  • No fuerza el chiste
  • No ridiculiza a su audiencia

Cuando una marca intenta ser divertida sin entender a quién habla, el efecto puede ser justo el contrario: incomodidad, rechazo o indiferencia.


Por qué el humor conecta tanto en comunicación

Las marcas que usan humor consiguen varias cosas a la vez:

  • Humanizan su mensaje
  • Se diferencian en un entorno saturado
  • Generan recuerdo de marca
  • Aumentan la interacción y el engagement
  • Construyen comunidad

En redes sociales, especialmente, el humor actúa como un atajo emocional. Un buen contenido humorístico se comparte no porque venda algo, sino porque dice: “esto soy yo” o “esto nos pasa a todos”.


Tipos de humor que sí funcionan en marcas

No todo el humor es igual ni vale para todos. Algunos enfoques funcionan mejor que otros:

1. Humor cotidiano

Situaciones reales, pequeñas frustraciones, escenas reconocibles. Este tipo de humor conecta porque no intenta ser brillante, sino honesto.

2. Autohumor

Las marcas que se ríen de sí mismas suelen generar mucha simpatía. Demuestran seguridad y cercanía, dos valores clave en comunicación.

3. Humor observacional

Ese que pone palabras a cosas que todos pensamos pero nadie dice. Funciona muy bien porque crea complicidad inmediata.

4. Humor contextual

El que se apoya en tendencias, momentos culturales o situaciones actuales. Bien usado, refuerza la sensación de marca “viva”.


Cuando el humor deja de funcionar

El humor también tiene riesgos. No todo vale, y no todo el mundo interpreta igual un chiste. Algunos errores habituales:

  • Forzar el tono solo porque “es lo que funciona en redes”
  • Copiar el humor de otras marcas sin adaptarlo
  • Bromear sobre temas sensibles sin contexto
  • Priorizar el chiste sobre el mensaje

Cuando el humor no está alineado con la identidad de marca, se nota. Y cuando se nota, pierde efecto.


Humor sí, pero con estrategia

El humor no sustituye a la estrategia de comunicación. La complementa. Las marcas que mejor lo utilizan saben exactamente:

  • Qué quieren transmitir
  • A quién se dirigen
  • Dónde encaja ese tono
  • Cuándo es mejor no usarlo

El humor funciona cuando es coherente, no cuando es oportunista. No se trata de hacer reír siempre, sino de saber cuándo hacerlo.


El humor como forma de decir cosas serias

Una de las grandes ventajas del humor es que permite hablar de temas complejos, errores o verdades incómodas sin generar rechazo. Bien utilizado, suaviza el mensaje sin vaciarlo de contenido.

Por eso muchas marcas lo usan para:

  • Hablar de sus límites
  • Mostrar procesos reales
  • Reconocer fallos
  • Romper la comunicación excesivamente perfecta

El humor, en estos casos, no resta profesionalidad. Al contrario: genera confianza.


Conectar no es gustar a todo el mundo

Las marcas que usan humor suelen tener algo claro: no intentan caer bien a todo el mundo. Y eso es una ventaja. Porque conectar de verdad implica posicionarse, tener personalidad y aceptar que no todos van a reaccionar igual.

El humor bien trabajado no busca aprobación masiva, busca afinidad.


En CIDECÁN creemos que el humor, cuando se usa con criterio, es una herramienta potentísima de comunicación. Ayudamos a las marcas a encontrar su propio tono, conectar con su audiencia y comunicar con personalidad, sin perder coherencia ni estrategia.

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